Si !... ahí encontré ese algo faltante en esta etapa de mi vida que ha venido a engrandecer mi alma y mi espíritu transformándome en lo que soy...


Subir una montaña implica vivir una experiencia tan enriquecedora como retadora. Para un ascenso seguro es importante prepararse física y mentalmente; se necesita fuerza, pasión, perseverancia y trabajo en equipo, pero sobre todo, humildad. La montaña nos enseña lecciones distintas a todos, pero una enseñanza subyace a todas:


 Alcanzar la cumbre no es lo importante, sino vivir cada momento al máximo, valorar cada instante y salir de la zona de confort. 




2016 retorno a las montañas


Con 57 años de edad e inmerso en una rutina diaria de trabajo sometido al estrés de mi profesión  pero al mismo tiempo con mi función de hijo, esposo y padre con sus respectivas responsabilidades y tareas a desarrollar en otros ámbitos de mi vida diaria, llega un momento de sentirme saturado emocionalmente y la necesidad de " algo " que me ayudara a seguir creciendo tanto espiritual como emocionalmente de tal forma que retome mi ser y le dé ese estímulo faltante para re-acomodar toda mi vida y liberar mi mente y cuerpo hacia la cumbre de mi existir. Una fuerza interior me llevó hasta un lugar dentro de la casa, donde buscando un colchón que constantemente se hacia presente en mi mente como perdido me lleva al punto de toparme con el equipo de montaña que permanecía guardado  por tantos y tantos años, ya con huellas del tiempo transcurrido haciendo lo propio.

Comienzo a sacar el equipo lo voy limpiando sin percatarme de que ahí encontraría ese "algo" y la pregunta saltó de inmediato....porque no regresar a la montaña?.. será que ahí encontraré lo que al momento he estado necesitando. Siempre he estado haciendo deporte (running) por lo que mi condición física estaba ahi,  solamente era necesario dar ese pequeño paso y encontrar ese aliciente necesario para liberar mi mente, mi alma y vivir nuevamente de esas experiencias que muchos años atrás fueron experimentadas y que tanto me ayudaron a mi crecimiento como ser humano. Completé el equipo necesario, contacté clubes de montañismo y vámonos en busca de ese algo que me estaba faltando....


Soy un aficionado a los deportes que tienen lugar en ese precioso universo de roca, nieve y hielo, y uno de los impulsos que adquiero al contemplar tamaña belleza en primera persona es fotografiar esos momentos, captarlos ya sea en imágenes o bien con la pluma, para aprehenderlos y poder compartirlos con todos ustedes.


Subir una montaña es un verdadero esfuerzo en el que la persona da todo lo que tiene. Incluso más de lo que ella misma piensa que tiene. De hecho, cuando se vive esa experiencia de agotamiento, aunque parezca increíble, se sigue caminando, se sigue adelante. Y se termina llegando a lo alto. Agotados, sin fuerzas, sin aliento, la persona se detiene por vez primera sabiendo que no hay más subida, que se ha terminado. Entonces, se contempla por primera vez la montaña, el paisaje, la altura. Todo se ve de otra manera. Es como si la subida hubiese supuesto una auténtica purificación. Por el camino se ha ido dejando todo lo que nos hacía difícil la subida. Desde lo alto se puede contemplar lo que desde abajo no se ve. 

Mi vida continua, una buena actitud marca la diferencia. Cuando uno ama la naturaleza el mayor o menor esfuerzo para disfrutarla es insignificante ante su grandeza y su esplendor. La experiencia de ser parte de ella es simplemente indescriptible; ni el desvelo, miedo, cansancio, hambre y fatiga asi como el equipo a la espalda deben de ser impedimento para gozar de las maravillas de nuestro creador, cuando así lo tienes en mente.

Ama y disfruta de la hermosura de una montaña y obtendrás la sabiduría del éxito en tu vida cotidiana; sentirás en ti la fuerza, paciencia y tolerancia suficiente para lograr tu plenitud.